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Responsabilidad sexual

En esta oportunidad voy a referirme a un concepto tomado de un libro de William Masters y Virginia Johnson, dos importantes sexólogos que sentaron las bases de la sexología actual, publicado en 1974. El mismo fue escrito hace 41 años, lo cual me incita a ver que diferencias puedo encontrar con respecto a la vida actual.

Transcribo el siguiente párrafo del capitulo llamado La Responsabilidad Sexual: “Hoy en día, la responsabilidad sexual es asumida paulatinamente por el individuo, sea este hombre o mujer, para no volver jamás a ser atribuida a uno solo de los sexos. Y es que ahora sabemos, que de ningún modo un hombre puede ser responsable del funcionamiento sexual de una mujer, como tampoco puede ella asumir el control de las pautas de reacción sexual de él. En verdad, no hay forma de que un hombre pueda dar un orgasmo a su mujer, ni que una mujer pueda proporcionar una eyaculación al marido. Simplemente no hay manera de que un individuo pueda asumir la responsabilidad de los procesos físicos naturales del otro. Tal como no podemos respirar por otro, ni comer por otro, tampoco podemos reaccionar sexualmente por otro. (…) Un funcionamiento sexualmente efectivo es algo que se produce entre dos personas. Para que sea efectivo, ambas deben hacerlo juntas”

La responsabilidad sexual, en tiempos pasados, fue generalmente relegada al hombre. Él era el responsable de que la mujer llegue al orgasmo, él era el responsable de iniciar un encuentro sexual. La mujer permanecía en un rol pasivo y se construyó un imaginario social del cual costó mucho salir.

¿Pero que sucede ahora? ¿Esto se modificó? Sabemos que la mujer también tiene deseo sexual y por lo tanto que inicia encuentros sexuales. Que el orgasmo femenino, en este caso, tiene que ver con como ella misma pueda conectarse y conocer su propio cuerpo, más allá de la pareja con quien esté. También, está claro, que si el hombre pasa por un problema de disfunción eréctil, pasa menos por la pareja y más por alguna dificultad propia que este teniendo.

Todo esto está bastante claro, y el razonamiento lógico muchos lo poseen. ¿Pero se vive de esa manera? ¿O si su pareja no llega al orgasmo, el hombre está haciendo algo mal?  O en el caso contrario, ¿la mujer no lo excita?

A diario encuentro en espacios terapéuticos, y no tan terapéuticos, como ser televisión o radio, el suponer que cuando un hombre no está teniendo erección, es por que la mujer no lo excita suficiente, como también, la frustración que genera al varón que su mujer no llega al orgasmo, haciéndose cargo totalmente como si el fuese el que “no hace algo bien”.

De una u otra manera, esto termina generando un gran malestar en la pareja. ¿Esto significa que la mujer no sabe que tiene que ver con ella misma la dificultad que tiene para llegar al orgasmo? Si, claro que lo sabe, pero por partida doble, su compañero se siente sumamente frustrado, suponiendo que él no esta dándole el orgasmo merecido, lo cual genera aún más malestar en la mujer, se siente exigida y presionada a llegar al orgasmo, para que su compañero no se sienta mal.

Por esta razón en la terapia sexual, en los casos que hay pareja, es fundamental tener encuentros con ambos, para poder ver en que medida es una disfunción compartida o cuando la disfunción está en uno solo, cuanto la pareja acompaña, ayuda o por el contrario, entorpece.

Pareciese que con el paso de las décadas, muchas cosas cambiaron pero muchas otras aún perduran en nuestra sociedad. Es fundamental tener en cuenta, como ya lo plantearon Masters y Johnson hace 40 años, que uno no puede ser responsable de las funciones corporales del otro.

Lo que sí podemos con nuestra actitud, es generar mayor ansiedad, exigiéndole una respuesta sexual con ciertas características o podemos por el contrario, inducir un clima de confianza y tranquilidad, en que la persona que está pasando por una dificultad, se sienta acompañado y comprendido en su problemática, principalmente, dando tiempo a que las cosas sucedan y no apurando los tiempos del aprendizaje. Está en nuestras manos, como compañeros, elegir en que lugar queremos posicionarnos.

Laura Diaz

Psicóloga/ Sexóloga

 

 

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